En esta entrada voy a hablar de mis dos vocaciones, enseñar y traducir, en relación con la lengua francesa. A través de dos hitos profesionales (la traducción de un libro y unas Jornadas para profesores de francés) quiero ilustrar lo siguiente:
- en primer lugar, lo que representa una lengua extranjera en términos de acceso al conocimiento y la cultura;
- en segundo lugar, que enseñar y traducir son tareas inevitablemente humanas;
- por último, la digitalización en mi profesión.
Es un placer para mí compartir aquí estas reflexiones sobre el significado y los desafíos de enseñar y traducir en nuestra era digitalizada.
El Quinto Sueño. El Hombre, el Delfín y la Evolución
Este es el título de un libro de reportajes del periodista francés Patrice Van Eersel publicado en los años noventa. Me gustó tanto que quise compartirlo, y la única manera de hacerlo era traduciéndolo, puesto que aquellas personas con las que quería compartirlo no podían acceder a su lectura por no conocer la lengua francesa.
Aunque los años van pasando por él, El quinto sueño sigue siendo un libro lleno de sentido. En este artículo publiqué hace años unas líneas sobre uno de sus capítulos dedicado al nacimiento.
Desde hace décadas, Patrice Van Eersel divulga trabajos punteros sobre neurociencia y se ha interesado especialmente por el desarrollo de la consciencia dentro de la vida. En El quinto sueño, presenta las investigaciones pluridisciplinares e interdisciplinares de científicos y artistas que observan la consciencia humana a través de la comunicación con distintas especies animales.
Las Puertas que Abre Conocer una Lengua Extranjera

En uno de los reportajes del libro encontramos a Rupert Sheldrake y su teoría sobre los campos mórficos. En la bibliografía de este conocido biólogo británico se cuenta una obra titulada “La mente extendida”, donde indaga acerca de la capacidad de la mente humana interesándose por fenómenos relacionados con la conducta sensible de los animales. Por ejemplo, el vuelo perfectamente coordinado de las aves en sus bandadas, o la intuición de los animales domésticos que saben cuándo su amo va a llegar a casa.
Asimismo, Sheldrake se interesa por la intuición y las capacidades extrasensoriales de los seres humanos. Esta otra entrada de blog me hizo recordarlo: estudiar idiomas obliga a extender nuestra mente. Mi profesión siempre me ha hecho sentir orgullosa por lo que me sirve para ayudar a los demás. Haciendo esta conexión de ideas que hoy explico, me he dado cuenta de lo que mi profesión me aporta a mí. Tanto enseñando como traduciendo, el francés ha abierto una hermosa puerta en mi vida, y eso es lo que querría haber respondido a la pregunta final de unas jornadas para profesores de francés en las que participé el año pasado.
“Enseñar Francés Hoy, un Oficio Apasionante”
Este fue el título de las jornadas de la editorial Maison des Langues en 2025. La conferencia de clausura enlazaba con el título y lanzaba a los participantes la siguiente pregunta: “¿Cómo hacer del francés una lengua atractiva para el público estudiante?”
Cada uno dio su respuesta. Yo pensé estas tres cosas:
- es la lengua de nuestros vecinos;
- Francia es un país formidable;
- la Francofonía, 300 millones de hablantes en el mundo.
La verdad es que algunas de las personas asistentes apelaron a motivos tradicionales para aprender el francés. Alguien mencionó la gastronomía, y también el teatro clásico, Molière. En mi opinión, ninguno de esos dos argumentos convencería a nadie hoy en día porque el mundo ha cambiado mucho para la lengua francesa, como implícitamente reconoce la pregunta formulada.
Extender la Mente, Ampliar Conocimiento, Entender Mejor el Mundo
Hoy, pensando en mi traducción de El quinto sueño, encuentro un motivo fuerte para animar a quien lo desee a estudiar francés. Por conocer este idioma:
- pude y puedo ir a vivir a Francia o a cualquier país francófono del mundo
- tengo acceso a una enorme cantidad de información, saberes y personas de las cuales no sabría nada o para lo cual dependería inevitablemente de los traductores.
¿Es obligatorio saber francés? ¿Es un drama depender de la traducción? Solamente estoy diciendo que un argumento a favor de estudiar esta lengua es el que puedo atestiguar con mi experiencia. Me he hecho profesora y traductora por amor al francés y a las lenguas extranjeras en general, y los traductores han sido, somos y seremos puentes en un mundo en el que las fronteras que imponen los idiomas son innegables.
Para quien no sepa francés, el único acceso a la interesantísima información que divulga, por ejemplo, Van Eersel en sus libros y charlas son las únicas traducciones de tres de sus títulos al castellano. Estoy feliz de que mi traducción sea una de esas tres. También de poder enseñar el francés a niños y adultos gracias a mis conocimientos de esta lengua.
Traducir y Enseñar: aunque puedan ser Asistidas, son Tareas Humanas
En las jornadas para profesores también se habló de nuestra hipotética sustitución por máquinas en unos cincuenta años. Imposible sin consecuencias definitivas en el modo y el resultado del aprendizaje.
En el caso de la traducción, las herramientas informáticas permiten tanto subtitular un vídeo simultáneamente como traducir un libro entero (digitalizado) en cuestión de segundos, pero no con la calidad de matiz y de expresión lingüística necesarias. Es decir, se ha logrado una mayor rapidez y un ahorro de tiempo, pero no se ha podido igualar el resultado.
Cuando ya tocaba a su fin nuestro encuentro de profesores, el conferenciante habló de una premiada escritora, desconocida para mí, que nos recomendó leer: Djiali Amadou Amal. Experimenté a la vez lo inabarcable y lo accesible: Todo un mundo fascinante espera detrás de una lengua que conozco.
Conclusión
- Una lengua es un tesoro
- Conocer lenguas abre caminos a lo infinito
- La vida humana es inseparable del lenguaje y la comunicación
Te invito a seguir pensando sobre la vinculación que existe entre la digitalización de nuestra vida y nuestra forma de acceder al conocimiento. Mostraré sus consecuencias y limitaciones y seguiremos hablando de la dimensión humana de las lenguas en dos aspectos: nuestra relación con el tiempo (la velocidad y las prisas) y la obligación y motivación en el estudio.





